
Las empresas multinacionales están bajo una presión cada vez mayor para lograr un impacto social positivo en los mercados fronterizos donde operan, pero muchas iniciativas ESG y RSE no logran ganarse la confianza local y, a veces, resultan contraproducentes. Basándose en seis años de investigación de campo y 853 entrevistas en siete países de África Oriental, este estudio encuentra que las partes interesadas locales valoran el impacto corporativo de manera muy diferente que las sedes corporativas o los inversionistas globales. En lugar de centrarse en políticas formales o proyectos filantrópicos, las comunidades buscan señales tangibles: si las empresas están desarrollando habilidades útiles, compartiendo beneficios ampliamente, empoderando a los socios locales, adaptando soluciones a las realidades locales y generando impacto en su estrategia central. Las empresas que comprenden y responden a estas expectativas locales tienen muchas más probabilidades de ganar legitimidad y construir una reputación duradera de impacto positivo.

